sábado, 4 de septiembre de 2010

Nada es verdad...¿Será todo Mentira?

Desde que llegamos a este mundo nos enseñan que una de las cosas más importantes para ser un Ser Humano “válido” en esta sociedad hay que aprender, estudiar, conocer, y ojalá ser “expertos” en aquel ámbito que elegimos como nuestra profesión. Ya ni siquiera es válido ser un profesional, la exigencia ahora es seguir estudiando, seguir formándonos para obtener la “expertice necesaria”. ¿Necesaria para qué? Bueno obviamente para tener éxito en lo que la sociedad estima nos conviene y es lo correcto (¿…?).

A medida que vamos creciendo sentimos que cada vez podemos ser más libres, libres en cuanto a las decisiones que tomamos, ya dejamos de pedir permisos a nuestros padres o a cualquier ser humano que represente este tipo de figura, y elegimos por ejemplo nuestra carrera creyendo que “ahora sí que somos libres para hacer lo que queramos, sin influencias externas que nos digan lo que tenemos que hacer”. ¿Será esto tan así? Si lo pensamos ¿Realmente tuvimos opción de elegir diferente?¿Elegir nuestra profesión es verdaderamente una decisión? Pues bueno, si miramos a nuestro alrededor no será muy difícil darnos cuenta que el bombardeo de información nos impulsa y somete a un estilo de vida que da por obvio el saber como valor fundamental para encajar y sobrevivir en esta sociedad, llevándonos a creer que si no somos profesionales, y peor “profesionales exitosos” sucumbiremos al monstruo de la competencia por destacar que en estos tiempos parece ser tan importante.

Ni siquiera quiero entrar a analizar ciertos términos que ocupo acá como “éxito”, “Ser Humano valioso”, “Correcto”, lo “Socialmente aceptado como verdad”, etc. Porque en este momento no es el tema para mí. Me gustaría más bien hablar de lo que significa el saber y si realmente es este tan importante como nos enseñan que es y acotarlo incluso más a mi profesión como psicóloga.

Durante los seis años de carrera, los profesionales que me enseñaron a trabajar en lo que después sería mi pasión, no paraban de repetir, e implicar que nuestra labor como profesionales de la salud es ayudar a la gente que sufre y consulta por ese sufrimiento. Ahora ¿que sería ayudar para ellos?, bueno a mi entender esta ayuda tenía que ver con tener ciertas pautas y conocimientos previos que involucraban ciertas estructuras de personalidad, o de formas de ser si queremos verlo más simple, donde teníamos que calzar a esos consultantes que llegaban. Esto era como tener ciertas “Jaulas” con determinadas características donde debíamos, literalmente, encerrar al consultante diciéndole un diagnóstico que implicaba que existían ciertas pautas relacionales en su pasado y en su presente que lo llevaron a ser como es ahora, y que por ser consultante, cierto, lo hacían sufrir. Este tipo de intervenciones no solo significaba que habían ciertas líneas de intervención que debíamos realizar con esa persona, sino también nos permitían de cierta manera predecir el futuro y que límites tendría éste para el consultante…what????!!!!. Ahora ¿tenía que ver este diagnóstico con el que observaba? En mi caso ¿Tenía que ver este diagnóstico, que yo distinguía, conmigo? Pues en ninguna parte de los libros o de las clases y asesorías se mencionaba esto, y me pregunto ahora ¿Por qué? ¿Será que nos da miedo darnos cuenta que lo que miramos y cómo lo miramos tiene todo que ver con nosotros y, la mayoría de las veces, nada que ver con el otro o los otros? Hablamos de diagnósticos pre establecidos sin mirar al consultante que tenemos al frente, construimos argumentos muy elaborados que hablan de lo “mal” que el otro está, de cómo “nosotros” los súper seres humanos (psicólogos, psiquiatras y otros profesionales vinculados con la salud) podemos “ayudarlos”, “ordenarlos” y hasta “rehabilitarlos”… en definitiva aprendemos a ser omnipotentes y nos enseñan a encontrar la manera de poder guiar a los clientes hacia una “Feliz vida” que lleva implícita el “normalizar” a los clientes con la idea de encajarlos nuevamente en lo que la sociedad estima nos conviene, es lo adecuado.

Ahora mi pregunta es ¿Quiénes nos creemos que somos como para elegir que es lo que le conviene a alguien y que es lo que no? ¿Quiénes nos creemos que somos como para decir que va a hacer más feliz a otra persona? Creemos que por estudiar una carrera tenemos derecho a decidir lo que para otro es lo adecuado, pero no nos damos cuenta que esta posición solo tiene que ver con el que observa, y que lo que decimos o pensamos del otro habla más de nosotros que del sujeto en cuestión. Estoy segura de que si realmente nos diéramos cuenta de esto, muchas veces esas palabras que creemos serán tan importantes para otro, ni siquiera saldrían de nuestra boca. Todo, y digo TODO lo que involucra nuestra existencia en esta vida lo construimos, re construimos, co construimos y de construimos a nuestra voluntad, a veces conscientes, a veces no tanto…¿influenciados? Pues por supuesto, no somos lo que somos solo por nosotros, no somos individuales, somos seres sociales sometidos al pasado, al presente y por desgracia también al futuro. Es por esto que quiero decirle a mis colegas y a los que no lo son que si queremos ayudar al otro primero ayudémonos a nosotros, miremos como miramos, pensemos los que pensamos y hablemos de lo que hablamos, porque la verdad, esa verdad que creemos existe solo existe para cada uno, y nunca es igual para otro. No todo es mentira, solo que esa mentira es verdad para otro y esa verdad solo es así para esos ojos.
Hanya