"Las mujeres no podemos depender de nuestra pareja"
Ah si?
Ok, está bien, yo no "dependo" de mi pareja en ningún aspecto, cierto? No, claro que no... porque si lo hiciera... aaahhhhh!!!
Esas mujeres me dan tanta rabia!!! ¡¿cómo es posible que se dejen controlar por otro que además es su pareja?!
Pero soy yo quien se enrabia, soy yo quien se enoja. ¿porqué?
¿En qué me afecta a mí, lo que ellas hagan?
¿En qué me amenaza?
Y entonces, out of nowhere, nuestro asesor provoca descaradamente la exposición emocional que por mi cuenta no hubiese aceptado jamás de forma intencionada y voluntaria (sigo sin poder aceptar que, pór supuesto, es voluntario) y lanza la pregunta:
¿De qué te estás defendiendo? ¿A qué le temes?
¿Miedo? ¿La emoción era Miedo?
No fue fácil, no paraba de defenderme mientras él continuaba con sus preguntas...
... miedo, miedo a perder el control al entregárselo a otro, miedo de perderme yo misma,
miedo a quedar totalmente carente de fundamentos en la más absoluta y profunda soledad.
Mientras él insiste: "las veces que te ha ocurrido eso, ¿lo has pasado muy mal?
Mis ojos se humedecen, vuelvo a mirar el problema que distinguí, la forma como me expliqué a la consultante...
... Ya no siento rabia, sólo quiero escuchar su relato, entender qué le sucede a ella cuando siente que pierde el control, cuál será su miedo.
Quedan la aceptación y la curiosidad.
jueves, 26 de agosto de 2010
martes, 24 de agosto de 2010
Cuando esa extraña sensación... alivio?
Cuando el paciente no te lo dice, pero es posible apreciarlo, observarlo, experienciarlo en el evento.
Cuando la emoción humedece nuestros ojos y eriza nuestra piel.
Cuando parece que estamos viendo frente a nuestros la transformación más bella salir de su propia crisálida.
Cuando de pronto y fuera de toda expectativa, en ese espacio tan íntimo entre co-terapeutas y cliente,
aparece,
como si nada,
libre,
un otro capaz de reconstruirse desde sus propias cenizas.
Cuando parece que aquella psicoterapia funciona...
Cuando la emoción humedece nuestros ojos y eriza nuestra piel.
Cuando parece que estamos viendo frente a nuestros la transformación más bella salir de su propia crisálida.
Cuando de pronto y fuera de toda expectativa, en ese espacio tan íntimo entre co-terapeutas y cliente,
aparece,
como si nada,
libre,
un otro capaz de reconstruirse desde sus propias cenizas.
Cuando parece que aquella psicoterapia funciona...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)